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Cómo calcular la productividad real de un laboratorio clínico

Cómo calcular la productividad real de un laboratorio clínico

La productividad de un laboratorio clínico no puede medirse únicamente observando cuántos pacientes fueron atendidos durante una jornada. Un laboratorio puede procesar una gran cantidad de exámenes y, aun así, tener problemas de eficiencia, tiempos muertos, reprocesos o una distribución inadecuada de los recursos.

Calcular la productividad real requiere analizar la relación entre los recursos utilizados y el trabajo efectivamente realizado. Esta información permite conocer si el laboratorio está aprovechando correctamente su personal, infraestructura, equipos y tiempo operativo.

Uno de los primeros elementos que debe considerarse es el volumen de pacientes atendidos. Este dato permite conocer la demanda, pero por sí solo no es suficiente. También es necesario determinar cuántos exámenes realizó cada paciente, porque una jornada con 100 pacientes que solicitan diferentes pruebas puede representar una carga considerablemente mayor que otra jornada con el mismo número de pacientes y menos estudios.

Por eso, el segundo dato fundamental es el número de exámenes procesados.

Una forma sencilla de comenzar a medir la productividad consiste en relacionar la cantidad de exámenes procesados con las horas efectivas de trabajo. Por ejemplo, si un área procesa 400 exámenes durante 20 horas efectivas, puede estimarse una productividad de 20 exámenes por hora.

Sin embargo, este cálculo debe complementarse con otros indicadores.

El tiempo efectivo de trabajo también resulta fundamental. No todas las horas de una jornada representan producción. Existen periodos destinados a limpieza, preparación de equipos, mantenimiento, espera de muestras, correcciones administrativas o búsqueda de información.

Si un colaborador permanece ocho horas en el laboratorio, pero solo seis horas corresponden a actividades productivas, utilizar las ocho horas para calcular productividad generaría una interpretación incorrecta.

Otro factor importante son los reprocesos. Supongamos que un laboratorio procesa 500 pruebas durante una semana, pero 40 deben repetirse debido a diferentes incidencias. El volumen aparentemente producido es alto, pero una parte importante de la capacidad se utilizó nuevamente para resolver problemas.

Por eso, la productividad real debería considerar no solo cuánto se produce, sino cuánto trabajo se realiza correctamente desde el primer intento.

También es necesario analizar los tiempos de espera. Un laboratorio puede tener equipos con alta capacidad de procesamiento, pero si las muestras permanecen esperando durante largos periodos antes de llegar al área correspondiente, la capacidad instalada no está siendo aprovechada correctamente.

Aquí aparecen los cuellos de botella.

Por ejemplo, recepción puede registrar rápidamente a los pacientes, pero si la toma de muestras trabaja más lentamente, las órdenes comenzarán a acumularse. Del mismo modo, un equipo puede procesar muestras rápidamente mientras la validación de resultados genera una cola de trabajo.

La productividad debe analizarse entonces como un proceso completo y no como departamentos independientes.

Otro indicador importante es la productividad por colaborador. Dividir el volumen de trabajo entre las horas efectivamente trabajadas permite conocer cuánto trabajo genera cada integrante del equipo.

Esto no significa utilizar el indicador para comparar personas de manera aislada. Su verdadero valor consiste en detectar diferencias entre jornadas, áreas y procesos.

También es recomendable analizar la productividad de los equipos. Un analizador puede tener una capacidad determinada, pero si funciona pocas horas al día o permanece esperando muestras, su capacidad instalada no se está aprovechando.

El análisis permite responder preguntas importantes: ¿el laboratorio necesita realmente otro equipo?, ¿debe ampliar horarios?, ¿necesita contratar personal?, ¿o simplemente necesita reorganizar el flujo de trabajo?

Esta última pregunta es especialmente importante porque muchas organizaciones buscan solucionar problemas de capacidad aumentando recursos cuando el verdadero problema está en la organización de los procesos.

Un software para laboratorio puede facilitar considerablemente este análisis porque centraliza información relacionada con órdenes, muestras, resultados y tiempos.

Con SofSalud 360, el laboratorio puede disponer de información centralizada para analizar su operación y tomar decisiones basadas en datos. La tecnología permite pasar de una administración basada en percepciones a una gestión sustentada en indicadores.

Calcular la productividad real no significa buscar que el personal trabaje más rápido. Significa identificar cómo aprovechar mejor los recursos disponibles, eliminar actividades innecesarias y reducir los tiempos que no generan valor.

Un laboratorio productivo es aquel que logra procesar su demanda con calidad, utilizando adecuadamente sus recursos y manteniendo tiempos de respuesta competitivos.